Alrededor de 35.000 hombres y mujeres de entre 55 y 80 años acuden diariamente a las Universidades de la Experiencia o Aulas de mayores. Instituciones de enseñanza como la Universidad de Granada, la de Salamanca o la del País Vasco disponen de una oferta pensada para los más mayores, con una rebaja de hasta el 50% en las matrículas y un proyecto curricular adaptado a sus intereses, en los que el trabajo en grupo, conferencias y debates cobran mayor importancia que los manuales y exámenes. En la mayoría de los casos, el título que se obtiene tras finalizar los estudios no posee ningún valor académico o laboral, ya que el objetivo de estos cursos es bien distinto: persiguen promover la reflexión y la curiosidad por el saber, al tiempo que promueven relaciones intergeneracionales entre alumnos jóvenes y maduros.

El nivel académico de quienes desean matricularse en las Universidades
de la Experiencia o Aulas de mayores carece de importancia, y así el
perfil de los alumnos es muy heterogéneo: amas de casa y trabajadores
de la construcción comparten pupitre con doctores o maestros de
escuela. Según datos universitarios, el 8% alumnos de estas carreras no
cuenta con ningún tipo de formación y el 5% ha cursado una licenciatura
o un doctorado. La gran ventaja de estas aulas es que la experiencia
vital de los asistentes, su sentido práctico y participativo
posibilitan el intercambio de inquietudes, conocimientos no escritos o
habilidades forjadas a lo largo de toda una vida.
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